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Por: Mepal

3 retos para un diseño de espacios educativos enfocado en crear entornos de aprendizaje

16 julio, 2018

La visión arquitectónica de los espacios educativos debe ser renovada. Descubre tres retos del arquitecto de hoy para diseñar entornos de aprendizaje que inspiren a los estudiantes.

 

Un salón de clases, además de un espacio físico, es, y debe ser, un ambiente de aprendizaje total, que proporcione a los estudiantes experiencias enriquecedoras. Por ello, repensar el diseño de los espacios educativos es cada vez más urgente para lograr satisfacer las necesidades de aprendizaje de los alumnos de hoy.

Al respecto, Eva Franch Gilabert, directora de la afamada escuela británica de arquitectura Architectural Association, opina “los diseñadores, arquitectos y profesionales del área necesitan cambiar su visión arquitectónica para los espacios educativos, para que así los diseños logren resolver algunos de los problemas más apremiantes que enfrenta la educación”.

Cambiar el modelo actual de la educación, en el que los profesores son transmisores de conocimiento, requiere tiempo y esfuerzo, pero también una arquitectura escolar renovada donde el profesor se convierte en un facilitador que orienta y ayuda a los estudiantes a ser los verdaderos protagonistas de su educación.

Con esto en mente, en este artículo conoceremos tres retos de los arquitectos y diseñadores para crear, más que espacios educativos, entornos de aprendizaje que inspiren a los estudiantes.

1. Pensamiento de diseño centrado en el estudiante

La mayoría de los colegios de hoy están diseñados para responder a un modelo educativo centrado en el profesor. Al mismo tiempo, el modelo de enseñanza que muchos docentes siguen está desvinculado de las tendencias más recientes en materia de innovación educativa y, más importante aún, de lo que los estudiantes necesitan.

En su libro Diseño de espacios educativos, el arquitecto Prakash Nair destaca la gran influencia de los espacios educativos sobre el aprendizaje. Nair muestra que un centro educativo centrado en el estudiante es un catalizador del cambio pedagógico, pues mejora la distribución, la personalización y el uso de los espacios, gracias a que emplea un mobiliario flexible y adaptable para las necesidades de los estudiantes para sus diversas actividades durante la jornada. Además, esta posibilidad les permite a los estudiantes decidir el momento, ambiente y mobiliario que el alumno quiere estudiar, lo que significa una personalización del espacio.

Por su parte, Rebecca Hare, consultora de diseño escolar, señala que en raras ocasiones se les consulta a los profesores, y mucho menos a los estudiantes, sobre la tecnología del aula, las opciones de mobiliario o el diseño que prefieren. Al contrario, personas que nunca ponen un pie en un salón de clases son quienes toman estas decisiones, critica la experta en un artículo publicado por la empresa de tecnología educativa EdSurge.

Para Hare, los maestros deben participar en la reinvención de los espacios del aula con métodos basados en el pensamiento de diseño, que tiene como enfoque principal el usuario. Para lograrlo, antes de comenzar a planificar el diseño, los expertos deben identificar los problemas, las necesidades y las inquietudes de los usuarios del espacio.

En el mismo orden de ideas, Nair —quien es presidente de Fielding Nair International, un estudio de arquitectura especializado en el diseño de centros educativos innovadores—, afirma en su obra que los diseños centrados en los estudiantes son acogedores, personalizados, flexibles y versátiles, y permiten que estudiantes y docentes tengan una amplia variedad de experiencias educativas.

El arquitecto sostiene que el comportamiento de los alumnos tiene mucho que ver con los mensajes ocultos que envía la arquitectura de la escuela. Además, destaca que el diseño de espacios puede ser clave para crear un clima escolar positivo. Los entornos de aprendizaje flexibles permiten a los estudiantes ser más productivos en sus estudios y colaborar de manera más efectiva con sus compañeros, señala un estudio de la consultora del mismo arquitecto.

En cuanto al mobiliario de los entornos de aprendizaje ágil, Hare y Nair coinciden en recomendar un mobiliario fácil de usar, de mover y de personalizar. Cuando los alumnos son capaces de controlar su medio, pueden modelarlo para que se adapte mejor a su forma de trabajo, agrega Nair.

Mobiliario educativo integrado a procesos de Aprendizaje | Mepal

Créditos: Mepal

2. Más allá de la estética: una visión de aprendizaje

Es muy sencillo para los arquitectos y diseñadores crear espacios atractivos a la vista. Sin embargo, el impulso estético, comprensible para los profesionales del área, es prematuro en la primera fase de un diseño escolar, opinaRebecca Hare.

“Todo el mundo acude a mí con un catálogo y me dice: ‘Nos encanta este estilo de mobiliario, ¿qué opinas?’ Sin embargo, nadie viene a mí y me dice: ‘Tenemos esta increíble visión para aprender y enseñar a los estudiantes, ¿qué te parece?’”, comenta Hare.

De allí que el reto para los creadores de espacios educativos sea cambiar la visión estética por otra que considere el aprendizaje y la enseñanza.

La arquitectura educativa ha llegado a una fase en la que los profesionales necesitan replantearse los entornos para hacerlos, no solo más creativos, sino más estimulantes para los alumnos. Para esto es necesario realizar una serie continua de rediseños y remodelaciones destinadas a centrar el aprendizaje en las necesidades de los estudiantes, y no al contrario, pedirles a los estudiantes que se adapten al espacio.

Por ejemplo, los estudiantes necesitan áreas para el descanso y la socialización, espacios para trabajar en equipo y áreas donde se potencie la concentración. El 27% de ellos afirma la necesidad de aulas de clases capacitadas para brindar una educación más interactiva, por ejemplo, salas con mayor acceso a tecnología y conexión ilimitada. También, el mobiliario moderno, confortable y de diferentes colores es preferido por los alumnos de hoy.

En relación a este punto, la especialista en diseño educativo, Rosan Bosch, expone que el mobiliario alienta nuevas maneras de usar los espacios. “Hay mesas que inspiran el trabajo colaborativo, hay espacios a los que le llamamos cuevas en los que te puedes retirar a enfocarte y concentrarte más. También se pueden diseñar otros espacios a los que llamamos cima de la montaña, donde el mobiliario está hecho para dar una charla magistral corta para que todo el mundo pueda ver al orador. Hay otros espacios para trabajar con las manos, con el cuerpo, espacios donde poder escribir en las paredes, exponer tus ideas, etc”

Mobiliario educativo integrado a procesos de Aprendizaje | Mepal

Créditos: Mepal

3. Resistencia al cambio

La mayoría de las escuelas están llenas de aprensión y los maestros siguen estando a la cabeza en la jerarquía educativa. Aunque ya muchos colegios del mundo han dado los primeros pasos para cambiar este modelo, aún queda mucho por hacer, especialmente en países de Latinoamérica.

¿Cómo empezar? La respuesta a esta pregunta es: superar los límites. “Los mayores límites están en la mente”, dice Hare. No solo por los cambios de pensamiento arquitectónico que exigen los nuevos entornos de aprendizaje, sino también por las estructuras cognitivas de quienes dirigen los centros educativos, quienes en su mayoría aún muestran un poco de resistencia a los cambios.

En este punto, los arquitectos y diseñadores de espacios son responsables de ayudar a los directores, profesores a visualizar el diseño del colegio del futuro, el diseño que los estudiantes necesitan para desarrollar sus habilidades, pues al final de cuentas son ellos quienes toman la decisión final de rediseñar la institución.

Muchas unidades educativas no saben por dónde comenzar estos cambios, pero, como explica Hare, transformar un entorno escolar de un estilo tradicional de los años ochenta en el diseño de aulas y pasillos, a un diseño ágil y flexible no es algo que se realice de la noche a la mañana.

Aunque es común que cuando inicia la adaptación de los espacios educativos a los nuevos entornos de aprendizaje, se quiera ver toda la institución modernizada de una vez, esto a veces puede ser una espada de doble filo que podría afectar la rentabilidad del colegio. Por ello, los expertos recuerdan que los entornos de aprendizaje flexibles no tienen que crearse en toda la escuela en un solo paso, se pueden hacer lentamente, por áreas de aprendizaje y de una manera gradual.

 Otro límite es el presupuestario, pues para muchos cambiar el modelo educativo implica gastos incalculables. No obstante, los especialistas afirman que estos cambios no tienen que ser sumamente costosos. De hecho, los arquitectos recomiendan que sea como “pelar una cebolla”: un proceso de transformación que se lleve capa a capa.

Con referencia a este tema, el director de la firmaNBRS Architecture, Andrew Duffin, destaca que el futuro del diseño arquitectónico es modular, no solo por su versatilidad, sino también por su eficiencia y sus costos: los elementos prefabricados y estandarizados permiten reducir los costos y el tiempo de fabricación a la mitad.

Son muchos los retos, pero la clave es reconocer que las necesidades de los estudiantes distan muchísimo de las necesidades de los profesores. Solo de esta forma se podrán ver nuevos resultados en la educación de hoy y mañana, y cómo nos recuerda Bosch “diseñar un mundo mejor empieza en la escuela”. 

Mobiliario educativo integrado a procesos de Aprendizaje | Mepal

Créditos: Mepal

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